Un gasto es deducible si está vinculado a tu actividad, tienes factura completa a tu nombre y está anotado en tus libros; si falla una de las tres, Hacienda puede rechazarlo. El IRPF es más estricto que el IVA, y el coche es el caso más delicado: solo se presume el 50 % del IVA y nada en el IRPF.
Deducir bien es aplicar la norma a cada euro que gastas en el negocio. Muchos autónomos dejan de deducir gastos a los que tienen derecho por miedo a una revisión, y otros deducen de más sin saberlo. Los criterios son los vigentes en 2026 para el modelo 130 de IRPF y el modelo 303 de IVA.
1. Los tres requisitos para deducir un gasto
Para que Hacienda acepte un gasto tienen que cumplirse a la vez tres condiciones. Si falla una, el gasto se rechaza en una revisión.
- Vinculado a la actividad. El gasto debe ser necesario para trabajar y guardar relación con tu epígrafe del IAE. Una consola de videojuegos no es deducible si eres arquitecto, pero puede serlo si desarrollas juegos.
- Justificado con factura. Un ticket (factura simplificada) no sirve para deducir el IVA, aunque en el IRPF a veces se admite si prueba el gasto. La factura completa lleva tus datos fiscales (nombre, NIF y domicilio), los del proveedor, la base imponible, el tipo de IVA y la cuota.
- Anotado en tus libros. Los libros registro de gastos e inversiones son obligatorios para todos los autónomos en estimación directa.
2. Deducir en el IRPF no es lo mismo que deducir en el IVA
El error más habitual es mezclar los dos impuestos. Un gasto puede ser deducible en ambos, solo en uno o en ninguno.
| Aspecto | IRPF (modelo 130 y Renta) | IVA (modelo 303) |
|---|---|---|
| Qué hace | Reduce tu beneficio (ingresos menos gastos), de modo que pagas IRPF sobre una base menor | Resta el IVA de tus compras (soportado) del IVA que cobras en tus ventas (repercutido) |
| Exigencia | Muy estricta: afectación exclusiva a la actividad, con excepciones tasadas como la vivienda | Algo más flexible: admite deducciones parciales, como el 50 % del IVA de un vehículo |
| Justificante | Factura completa. En casos concretos, recibos bancarios (cuota de autónomos, seguros obligatorios) | Solo factura completa. Un ticket sin tus datos fiscales no vale |
Que un proveedor te facture IVA no significa que puedas deducirlo: lo que manda siempre es la relación del gasto con tu actividad.
3. Coche, comidas y viajes: donde Hacienda más mira
Estos tres conceptos son los que más se revisan. Conviene conocer las reglas antes de deducirlos.
Vehículo y combustible
Hacienda parte de que usas el coche tanto para trabajar como para tus asuntos particulares, así que deducirlo entero es la excepción.
- Deducción del 100 % (IVA e IRPF). Si demuestras uso exclusivo para la actividad. Se admite casi siempre en transportistas y taxistas, agentes comerciales, vehículos mixtos de transporte de mercancías y autoescuelas.
- Regla general (abogados, fontaneros, etc.). Si necesitas el coche para visitar clientes, deduces el 50 % del IVA de la compra, la gasolina, los peajes y el aparcamiento. En el IRPF no es gasto deducible mientras no puedas probar la afectación exclusiva.
Comidas y dietas
Las comidas de trabajo son deducibles si cumplen tres condiciones, y Hacienda no admite excepciones:
- Fuera de tu lugar habitual. Tienen que producirse en días de actividad y fuera del municipio donde resides o trabajas habitualmente.
- Pago electrónico. Con tarjeta a tu nombre u otro medio electrónico, nunca en efectivo.
- Factura del restaurante a tu nombre.
Hacienda aplica los límites de las dietas exentas de los trabajadores: 26,67 € al día en España y 48,08 € en el extranjero si no pernoctas, y 53,34 € y 91,35 € si pernoctas. Lo que supere esos importes no se deduce.
4. Trabajar desde casa: cómo se calcula la deducción de suministros
Si trabajas desde tu vivienda, primero debes comunicar a Hacienda (modelo 036) los metros cuadrados totales y cuántos dedicas a la actividad. La ley permite deducir luz, agua, gas e internet con una doble criba: se aplica la proporción de vivienda afecta y, sobre esa cantidad, solo el 30 %.
Ejemplo con una factura de luz de 150 €. Tu casa tiene 100 m² y el despacho 20 m², es decir, un 20 %.
- Proporción: 150 € x 20 % = 30 €.
- Límite legal: el 30 % de esos 30 € son 9 € deducibles.
El efecto en suministros es pequeño, pero es un derecho que puedes ejercer. Es distinto con gastos como el IBI, la comunidad de propietarios o el seguro del hogar: se deducen directamente por el porcentaje de afectación (aquí, el 20 %), sin el 30 % adicional.
5. Cuotas, seguros, tecnología y otros gastos seguros
Hay partidas que rara vez generan fricción con Hacienda y que conviene tener controladas.
- Cuota de autónomos (RETA). Es gasto deducible en el IRPF. Con la cotización por ingresos reales, la regularización anual de la Tesorería (lo que pagues de más o te devuelvan) afecta a la Renta del año siguiente. Cómo se calcula y qué cubre está en la guía de la cuota de autónomos en 2026, y si tus ingresos se concentran en verano, en la del autónomo de temporada.
- Seguro de salud. Las primas propias, las de tu cónyuge y las de tus hijos menores de 25 años que convivan contigo son deducibles hasta 500 € al año por persona (1.500 € si hay discapacidad).
- Servicios profesionales. Lo que pagas a tu asesoría, a un abogado o a un notario es un gasto vinculado a la actividad y deducible.
- Software y marketing. Suscripciones en la nube, alojamiento web, dominios y campañas en Google Ads o redes sociales. Si el proveedor es de otro país de la UE, como Irlanda, tienes que estar dado de alta en el ROI para que te facture sin IVA y autoliquidar tú el impuesto.
- Material y tecnología. Ordenadores, móviles, sillas ergonómicas o papelería necesarios para trabajar.
Para el cálculo de la Renta, tienes la guía de novedades del IRPF 2026. Y si estás empezando, el epígrafe del IAE y los primeros trámites se explican en la guía del alta de autónomo.
Si eres médico, dentista, fisioterapeuta u otro profesional sanitario, el IVA que soportas puede no ser deducible: lo explicamos en la guía de impuestos de sanitarios y masajistas.
6. Errores frecuentes
- Deducir el IVA con un ticket sin tus datos fiscales.
- Meter el coche entero como gasto sin poder probar el uso exclusivo.
- Pagar comidas de trabajo en efectivo o sin factura a tu nombre.
- Deducir de golpe un equipo caro en lugar de amortizarlo.
- Usar una única línea de móvil, personal y profesional, y deducirla entera.
- No anotar en el libro registro los gastos que sí son deducibles.

